BANCO DE CEREBROS, FUNDAMENTAL PARA LA INVESTIGACIÓN

En cuanto el doctor José Luna Muñoz abre el recipiente de plástico transparente, un olor picante se esparce rápido por el laboratorio cuyas paredes están recubiertas por grandes y profundos refrigeradores. En sus manos, con guantes, trae un cerebro seccionado en dos partes; lo acomoda: la parte frontal, la parte temporal y la occipital, esa que se asocia a la visión. Señala el área del cerebelo que se afecta con la enfermedad de priones; y luego pone el dedo en la parte interna del encéfalo, ahí es donde se ubica el hipocampo, y donde los investigadores tratan de descifrar la enfermedad del alzheimer.

Se trata de uno de los encéfalos sanos que resguarda el Banco Nacional de Cerebros del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), donde investigadores de todo el país estudian cerebros sanos y enfermos para tratar de entender mejor enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer y otras alteraciones neuropatológicas como la enfermedad de priones, la demencia fronto temporal, la parálisis supranuclear progresiva (PSP), otra forma de demencia frontotemporal.

A cualquiera sorprende ver decenas de cajas de plástico transparente, herméticamente selladas, donde reposan fragmentos de cerebros, casi siempre cortados por área de interés de estudio. No es un cuarto helado como se esperaría. Los envases resguardan encéfalos que se mantienen a 4°C en moléculas de formaldehído en solución acuosa; en otra parte, hay refrigeradores más potentes donde los encéfalos se congelan a menos de 80°C.

José Luna Muñoz, coordinador del Banco Nacional de Cerebros e investigador del Departamento de Fisiologías, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav, quien fuera asistente de Raúl Mena López, fundador del Banco de Cerebros en 1992, abre dos contenedores, en uno pone un fragmento de cerebro sano y en otro un fragmento de cerebro enfermo de alzheimer, señala las diferencias:

“Este es un cerebro sano, las circunvoluciones no son tan prominentes, pero con alzheimer se ve muy ahuecada; de este lado también los ventrículos son muy prominentes y esta parte del hipocampo, el que se encarga de la memoria de corto tiempo, también tiene una gran reducción” dice mientras señala la parte más interna del cerebro, donde está el hipocampo.

Luego detiene su análisis en un “cerebro control”, como él llama a los encéfalos sanos. “Está más compacto, los ventrículos más cerrados, pero el hipocampo es más prominente, mientras el que tiene alzheimer está muy chiquito. A nivel macroscópico se pueden ver diferencias en los fragmentos de la parte frontal y de la parte temporal”, afirma el doctor que está orgulloso de los aportes que está haciendo México en la materia.

Estimular la donación de encéfalos

El Banco Nacional de Cerebros cuenta en la actualidad con 32 controles y 17 encéfalos enfermos completos, pero además tiene más de 150 en fragmentos. “Eso nos ha ayudado bastante porque podemos hacer un estudio muy concienzudo, es importante lo que se ha hecho con el Banco Nacional de Cerebros, pero ahora queremos hacer una red latinoamericana de bancos de cerebros”.

Así, ha comenzado a establecer lazos con Colombia, Argentina, Brasil, España y Estados Unidos. A la par, mantienen una campaña para promover la donación de cerebros, sanos y enfermos, desde infantes -tienen uno pequeñito y muy blanco- y de adultos de todas las edades que rebasan incluso los cien años. “Nos sirve porque podemos analizar el procesamiento normal de las proteínas patológicas que se encuentran en alzheimer desde los infantes hasta los adultos mayores. Por qué unas personas desarrollan alzheimer y otras no, y por qué otras personas que llegan a cien años no lo desarrollan, eso es lo que estamos tratando de entender”.

La donación de órganos es incipiente en México, lo es más en donación de encéfalos. En 21 años, el Banco Nacional de Cerebros ha instrumentado un proceso y ahora tienen convenios con hospitales de Mérida y Monterrey y trabajan en establecer lazos con otras nosocomios del país y de la ciudad de México. “Cuando la persona fallece inmediatamente contactan al Banco Nacional de Cerebros al 5747 38 00 ext 1748 o al correo electrónico jluna@fisiocinvestav.mx, la otra manera es a través del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, tenemos convenio con una funeraria que va por el cuerpo, lo trasladan al hospital, ahí le extraen el cerebro, esperan el cuerpo y lo llevan a la funeraria o a la casa de la familia. Nosotros vamos inmediatamente y traslados el encéfalo al laboratorio y lo seccionamos, la mitad se mantiene congelado y otra en aldehídos”.

Los cerebros deben estabilizarse antes 24 horas después del fallecimiento, lo idóneo es que sea en las primeras tres o cuatro horas porque permite parar todo el procesamiento de las proteínas y analizar las proteínas con más detalle. Los recipientes de plástico con encéfalos, sólo tienen un código numérico, a los investigadores les proporciona edad, sexo, lugar de residencia y diagnóstico histopatológico confirmatorio, pero nunca proporcionan la identidad.

En el Banco Nacional de cerebros que se localiza en el Cinvestav Zacatenco y que cuenta con nuevas instalaciones desde octubre de 2012, los investigadores sostienen investigaciones para enfrentar el alzheimer, una enfermedad que prevalece a partir de los 65 años, de la demencia frototemporal que se presenta desde los 35 y los 40 años; la demencia vascular, que tiene presencia en adultos muy jóvenes; y la enfermedad de priones que es devastadora, llega y en dos o tres meses el enfermo muere; hay quien dice que es benéfica frente al alzheimer que puede traer hasta 20 años de gran deterioro.

Pero ¿qué es el cerebro? José Luna Muñoz afirma: “El cerebro no es tan sencillo, es la complejidad y la esencia de lo humano . Todo el cuerpo radica para el cerebro, eso es tan simple, tan llano y tan complejo que no se puede analizar todo el cerebro, es un órgano que no se puede trasplantar por la falta de conocimiento”.

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